Impacto emocional del Covid-19 y el Grupo ALBOR-COHS

Impacto emocional del Covid-19 y el Grupo ALBOR-COHS

Desde que comenzó el confinamiento el Grupo ALBOR-COHS ha trabajado a destajo aportando siempre su granito de arena a la sociedad y sobre todo cuando hay una experiencia previa en situaciones críticas. Nunca ha habido una crisis de la envergadura que estamos viviendo en estos momentos, pero si que los profesionales que componen Grupo ALBOR-COHS que hemos trabajo con personas en situaciones críticas y momentos de crisis también, ya que llevamos 30 años trabajando, esta es la tercera gran crisis que pasamos y aunque se debe a razones muy diferentes, aparece el confinamiento que no habíamos vivido antes, pero tenemos la experiencia de resolver necesidades urgentes.

Estamos atendiendo a poblaciones de algunas localidades. Estamos generando recursos que basados en nuestro trabajo del día a día y que elaboramos para personas que están en nuestras consultas y en nuestros Centros de formación y las ponemos a disposición de la población en general, porque consideremos que toda aportación que contribuya a mejorar la salud emocional y sobre todo a prevenir los problemas emocionales en un futuro muy próximo, cada contribución ha de ser bienvenida, de cada profesional, de cada entidad… porque lo que se ha puesto de manifiesto es que ayudándonos entre todos, mejoramos y salimos adelante.

Sin lugar a dudas todas esta crisis va atraer efectos diversos en función de las características de cada persona, de su situación vital o su historia previa, pero hay un aspecto del que se habla más poco, que la psicología científica avala la hipótesis de que vamos a vivir próximamente y que ya estamos viviendo reacciones emocionales condicionadas, esto quieres decir que sin querer, el hecho de recibir toda la información, todo este contexto informativo, físico, lo que cada persona esta experimentando en este momento provoca sin querer unas reacciones emocionales en nuestro organismo, estamos en situación de riesgo.

El primer paso es la ira y el resentimiento que puede ser moderado, pero el hecho de recibir información o de ver sucesos que no son del todo beneficiosos, informaciones que se cambian al cabo de una hora, todo esto dependiendo de como piensa cada persona al respecto puede generarle unas reacción de ira y resentimiento que van creciendo poco a poco sin querer, si no ponemos bajo control la valoración que hacemos sobre irascibilidad ante injusticias, sucesos que se podrían haber gestionado mejor, pueden aparecer la ira y el resentimiento que mantengamos en el tiempo.

Otra emoción de las que aparece es el temor. El temor que ha aparecido, no ha sido malo, porque gracias a ese temor ha conseguido protegernos, ya que nos a llevado a quedarnos confinados, a cumplir las normas de cuidado con rigor pero sin embargo el mantenimiento de este temor ya se ha visto en niños y no tan niños que no han querido salir a la calle cuando ya se podía, sobre todo mayores de 9 y 10 años por el miedo al contagio y hay adultos que mantienen ese miedo, que están preocupados y que tienen ya una sensación física del miedo excesivo cuando van a sus trabajos.

Las personas que tienen que salir, personas que son responsables de equipos y que se sienten responsables de la seguridad de esas personas, y no sólo hablo de trabajos en el ámbito sanitario, sino también aquellas profesiones que prestan servicios de correo o transporte, pero siempre hay un responsable de equipo que siente ese miedo a que caiga enferma alguna de las personas de las que se considera responsable y no siempre les han facilitado las medidas de seguridad necesarias, por lo tanto el miedo, el temor, la ansiedad, que mantenido en el tiempo implica el riesgo de estrés excesivo y de depresión. Por eso insistimos mucho y damos recomendaciones de que nos tengamos que cuidar emocionalmente.

Tenemos que cuidarnos físicamente pero también a nivel emocional, tenemos que ver si tenemos unas emociones que nos están resultando incómodas y que estamos sintiendo ese desasosiego que permanece un día tras otro y en esos casos recomendamos ponerlo bajo control y buscar ayuda, a veces las personas de la familia, las personas más próximas, ayuda profesional para que evitemos que eso vaya en aumento y aunque las circunstancias sean adversas, por problemas de enfermedad, por pérdida, por problemas económicos… todo ello si no lo ponemos bajo control tenemos el riesgo que el impacto emocional de esta experiencia sea demasiado alto y nos lleve a un sufrimiento que podemos evitar si llevamos un control de las emociones.

Para medir este impacto emociones hemos creado un perfil en el que recogemos estas cuatro emociones, y estamos recabando datos para no dejarnos llevar por la impresión del ojo clínico de las personas que atendemos, porque sin lugar a duda se trata de una población sesgada la que pide ayuda profesional, entonces estamos midiendo en la población general que respuesta hay para ver ese impacto. Que parte de la población puede tener un bajo impacto, que porcentaje esta afectada por la ira, el resentimiento, la ansiedad hacia el temor o el estrés y la depresión.

En esos casos podremos desarrollar líneas de ayuda a cada persona, que por una parte enviamos el perfil a cada persona que lo desea y después elaboramos las guías para que tengan unas claves muy básicas, que les pueden servir y ayudar para evitar este tipo de situaciones. Hay algo que nos ha llamado muy positivamente y es como personas han llamado pidiendo ayuda psicológica rápida para cuestiones muy concretas, entre una llamada y otra, el tono de voz cambiaba, las expresiones cambiaban.

Las personas están deseando tener esas guías de ayuda para poder modificar su estado emocional y cuando las tienen las ponen en prácticas, este es uno de los aspectos positivos de esta crisis, que cuando le facilitamos estos recursos a una persona que lo esta pasando mal y que ve que está en riesgo su bienestar emocional por lo tanto también el cuidado de las personas y por lo tanto también el cuidado de las que convive  a veces los más pequeños y otras veces personas con dependencia. Pone en marcha estos materiales de ayuda y comprueba que, aunque las emociones están reguladas por el sistema nervioso dependiendo de qué valoración hacemos, cómo pensamos, en qué nos centramos, podemos regularlas y evitar el sufrimiento.

Perfil de Impacto Emocional

García Pérez, E.M. y Magaz, A.
Versión 1.a
Copyright del Grupo ALBOR-COHS (abril, 2020)  
La situación creada por la pandemia del COVID19 va a favorecer que la población se vea afectada por una serie de reacciones emocionales que se van a instaurar de manera estable o crónica.
Estas emociones, acompañadas de determinados pensamientos o ideas sobre los acontecimientos pasados, las situaciones y las circunstancias personales del presente y los posibles acontecimientos futuros, generan un malestar crónico que denominamos “impacto emocional del COVID19”.
En el presente cuestionario le presentamos diversas cuestiones relacionadas con los posibles pensamientos y sentimientos que usted puede mantener respecto a esta situación, así como la intensidad o la frecuencia de los mismos.
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